sábado, 7 de febrero de 2009

Llevamos un año más malo que el copón.

Recuerdo, aún no éramos mayores de edad, había quedado con Otis en un bareto del barrio, muy cerca del colegio de curas en el que cursábamos, pues nos habíamos comprado las entradas de un concierto de Los Cramps.
Sería de la emoción, nos pusimos a tomar cervezas, se nos marchó varias veces el santo y todo lo demás al cielo. Despertamos casi a la hora del bolo, tuvimos que correr lo indecible, para llegar a la puerta de la sala Celeste (ya en la calle Almogávares), ahora "Ras". Pillamos el metro de la línea amarilla en Paseo de Gracia a galope tendido. Cuando llegamos, subiendo las escaleras del metro, al doctor le dió un ataque de asma que casi se me queda. Por oscuras razones quiso continuar y morir en el intento. Así seguimos hasta la puerta del local, los más gilipollas, asmáticos y jóvenes del momento (lucíamos tupé, yo todavía no era calvo). Nada más pasar el umbral del Celeste, al doctor se le pasó el asma como por arte de birlibirloque. Creo recordar era la gira del "Look Mom no head!". El concierto ya había comenzado. Entramos directos a la pista a bailar al ritmo de los rocanroles, rocabilis, garages, parkings y otros. Gritamos, claro: ¡Viva España! Y nos fuimos de placer. También nos llevamos varias patadas, que contestamos con educación.
Lux Interior iba como con unas mallas, todo de negro, tacón alto, pelos altos, voz alta, escupitajos altos... Él, de por sí, ya era alto... Pues más.
Su compañera venenosa se dedicaba a un paseo eterno de atrás para adelante, guitarra en ristre, y otra vez lo mismo (también con tacones), en un bucle que no dejó hasta el final. Pensé que quería una mujer así, aunque sólo lo pensé. También había por allí algún travestí bajista y el batería ni me acuerdo.
Sonaba fuerte, tocaban con cojones, los temas del disco nuevo y también los de toda la vida desde los años cincuenta. Ya es decir.
El amigo americano se subía por las columnas de pantallacas, negras, como él, sin caerse ni los unos ni las otras. Llevaba una botella de vino o de champán en la mano, imagino la pillaría de la cena. El micrófono, un sm 58, me pareció, estaba más por el suelo y por el aire que en el pié, pues en el pié de micro, el tío ¡Qué tío! Metía la botella y se aguantaba. ¿Por qué? No sé. El caso es que empezó a hacer volar el micrófono al estilo de Roger Daltrey, entonces lo hizo impactar contra la botella con toda la mala Virgen y la rompió; claro que todavía no habíamos celebrado las olimpiadas y este tipo de "incivismos" aún se celebraban en Barcelona de vez en cuando (sin que multasen a naide).
Acabó el recital, se nos quedó corto, pero nos marchamos muy a gusto. Habíamos gastado las energías muy bien gastadas. A la salida caminando, en el punto por donde pasa el tren por debajo, encontramos a un italiano al que le habían roto la cara en el "pogo". El tipejo sangraba por la nariz, pero estaba tan "extasiao", que le daba igual, todavía bailaba al ritmo del puto "Surfin' bird".
Y ayer me entero de que había fallecido Lux Interior.

Gracias por todo, Lux.

3 comentarios:

Copón Dorado dijo...

..qué surte teneis los viejos de haber sido jóvenes a tiempo..

viborita dijo...

supongo que en un orden natural de cosas...los mitos han de morir antes que sus admiradores amic. Igual que los padres antes que sus hijos y los gurús antes que sus discípulos. A no ser que admires a alguien que tenga 20 años....no sé, podría ser...yo desde luego, no. Nos hacemos viejunos y a mi lo que más me ha gustado de tu relato son esas "patadas devueltas con educación". Qué maravilla...Pues eso...que no decaiga la fiesta ni languidezca la mecha hasta que nos toque el buen Pastor para ascender a su sacro redil. Por España! Tierra de hidalgos y valientes....



También me gustó su poema, para que luego no diga que no le leo. Ha honrado Usted la lengua de Cervantes hasta lograr humedecer mis bragas...no te digo nada y te lo cuento todo. Hala!Un pis y al catril.

is_ferrandis dijo...

El dia antes pasaron por Zaragoza, creo, ahi bajamos unos cuantos del pueblo y quedamos con Tarrankera que traía un amigo que era un cruce entre Paco Umbral y Nick Cave. Tarrankera llevaba grabadora de casette con la intención de sacarse unas perrillas después. Aqui fue el concierto en La Chimenea y los punkis saltaban los muros que daba gusto verlos. El concierto debió ser similar al suyo, botella de vino incluida. Se perdieron ud a los teloneros Haunted Garage se llamaban, lo más destacable creo que fue el embudo que se metio por el culo para hacer de Johnny Llamarada.